NOSOTROS NO PODEMOS SER SIN ELLOS- Emmanuel Lévinas (Filósofo)
La cuestión del sujeto
en Levinás
Considerar la formación social de lo humano desde
la otredad, es ser capaces de reconocer que a partir del otro, de la sociedad,
de nuestras relaciones, es que somos capaces de construirnos como sujetos y
como seres humanos. A partir de ello, consideramos que el otro nos hace sujetos,
y que a partir de nosotros los demás se hacen sujetos. Esto implica que nuestra
formación o constitución humana es gracias al otro, entonces nuestra humanidad
se la debemos a nuestra capacidad de ser sociales.
Lo anterior, es uno de los planteamientos más
importantes de Levinás; este filósofo nos permite reconocer que el ser es para
el otro y en el otro es que se constituye un ser como sujeto. Ello, a partir de
la consideración de que el sujeto es un ser ante todo heterónomo y que la
heteronomía, comprendida como el reconocimiento de que somos sujetos a partir
de la responsabilidad ineludible que tenemos por el otro donde le reconocemos
como sujeto diferente pero no inferior a mí, nos permite complementarnos, ser
sociales y ubicarnos como seres de cooperación y no de violencia, ya que existe
un reconocimiento de nuestro propio ser a partir de lo que es el otro a pesar
de que ese otro sea diferente. La infinita diferencia que desarrolla Levinás se
interesa por formar una sociabilidad y una ética, un respeto por el otro que
desconozco siempre pero al cual debo darle un reconocimiento en su calidad de
enigma.
Ahora bien, esta reflexión filosófica comprendida
desde el conflicto armado y las víctimas en Colombia, es útil para tratar varios
puntos: primero, que el conflicto lo que ha hecho es desvirtuar el
reconocimiento del otro como un sujeto que merece respeto ante su vida y su
diferencia; segundo, nos permite identificar que la lógica de los victimarios
se mueve desde el reconocimiento del sujeto como un ser capaz de conocer
plenamente al otro y por tanto con derecho a destruirlo, es por ello que estas
personas ocasionan una violencia injustificada hacia sus víctimas.
Es muy importante la concepción de la otredad en
las pautas de comportamiento humano; cuando somos capaces de hacer
construcciones sociales-materiales a partir de una visión que vaya más allá de
la heteronomía y la concepción individualista, es cuando realmente se podrá
decir que el hombre se construye como hombre a partir de su otro, de su
ambiente y de su naturaleza.
Entonces ¿Por qué no se da esta construcción?
Sencillamente nos encontramos en encrucijadas de contingencias que refuerzan las
conductas individuales, estamos constantemente inundados de estímulos que nos
van llevando poco a poco a las necesidades que nos hemos planteado para
nosotros mismos, y en la que no se produce una cercanía hacia al otro más allá
que una instrumental. Es por ello que en el conflicto armado colombiano, y
desde una visión de las víctimas, se ha generado una completa separación del
otro y del yo, que va mucho más allá de la organización mentalista, pasando a
un plano de lo contextualista y el desentendimiento moral. Los victimarios
dejan de ver a sus víctimas como seres, y solo los entienden en su condición de
enemigos, enemigos que no eligieron serlo, sino que se encontraron en el
infortunio de vivir una guerra. Se pierde el entendimiento en el otro, se deja
de lado la formación propia del yo a partir de la alteridad del otro; ni
infinito ni finito, este constructo per se se da como respuestas a historias
comportamentales y biografías de reforzadores de cada individuo, y ha sido
tanto el desentendimiento, que dicha construcción ha ido perdiendo todo el peso
para convertirse sencillamente en una construcción inocua que no tiene más
parangón que la nada.
BIBLIOGRAFÍA
- Reyes, C. (2010), "La cuestión del sujeto en Levinas, Freud y Lacan", en: 'De Filosofía y Filósofos', Programa radiofónico de Filosofía de la UAEM.


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