Testigo de excepción
Javier Giraldo
2010
CINEP
La carta del Padre Javier Giraldo sobre la objeción de conciencia, describe claramente, y en base a una serie de sólidos argumentos basados en hechos reales y experiencias vividas por él, cómo las ramas que deben gobernar el país en pro del beneficio de la colectividad colombiana son completamente injustas y egocéntricas en cuanto defienden sus intereses propios sin preocuparse por lo que suceda alrededor del pueblo colombiano.
El Padre, por medio de una serie de acontecimientos que refieren a 29 años de labor, entre ellos los más nombrados del 2005 hasta el 2007 en poblaciones vulnerables como San José, Urabá y comunidades con un alto índice de deficiencias económicas y sociales, encontró que allí se practican las mayores injusticias del país, haciendo que sus habitantes se conviertan en víctimas del gran conflicto interno que Colombia afronta, siendo presas de los paramilitares y grupos subversivos y más aún ¡quien lo creyera! De las ramas ejecutivas y judiciales de nuestro país.
Las declaraciones que Javier Giraldo hace evidencian el panorama de gran parte de los campesinos colombianos que cargan con el yugo de vivir en zonas de Colombia en donde son objeto de burlas y de maltratos de todo tipo: físicos, emocionales y morales, llevándolos a puntos extremos de perdida de la moral absoluta, de la conciencia plena y el respeto por sí mismos; cuando han sido lo suficientemente manipulados se les obliga a mentir para encubrir sectores privados que operan desde diferentes entes del estado, con el fin de favorecer los intereses propios de esa minoría que, injustamente y sin ningún tipo de escrúpulo y de conciencia moral, rigen y gobiernan nuestra sociedad; siendo este por ejemplo el caso del expresidente y exgobernador de Antioquia, Álvaro Uribe, según descripciones del padre.
La carta del Padre Giraldo revela el drama que tienen que vivir las víctimas en un país como el nuestro, un país en el que muchas personas desean obrar siempre en el bien común, buscando una homonoia (estado en el que todos los ciudadanos sirven al bien común), por esta razón el P.J (Padre Jesuita) explaya un rechazo a ofrecer declaraciones, indagatorias o entrevistas al fin de no entrar en conflictos morales, lo que sustenta bajo el catecismo de la iglesia católica y algunos artículos de la constitución.
Se hace reiterativo la constante búsqueda de analizar la injusticia plena que vive un país como Colombia, y es indiscutible pensar que Colombia es una clara dicotomía de un país en el que los avances tecnológicos, científicos, e investigativos en diferentes áreas como la medicina, la psicología o la antropología contrasta con la pobreza y subdesarrollo sociocultural y político que tiene sus raíces cimentadas en lo más profundo de los poderes judiciales, legales y constitucionales en los que se perciben corrupción desde los entes y hombres que gobiernan nuestro país y que no están más que conformadas por una serie de elites que defienden intereses propios en busca de enriquecerse y así alimentar su sed de poder y misantropía.
Bien dijo García Márquez que “El apetito por el poder es el resultado de la incapacidad para el amor" y es por esta razón que se generan una serie de conflictos morales que alteran desde el centro de la gobernación a todos los gobernados. Es por ello, que dentro nuestra elección por un candidato es menester la búsqueda de un personaje que tenga más sed de bien común que de poder y que establezca dentro de su personalidad principios morales que dejen evidenciar que la toma de poder jamás hará de perder la intención principal de la política que se fundamente en el bien de TODOS y cada uno de los colombianos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario