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viernes, 18 de marzo de 2016

Emoción, resiliencia y verdad



La nueva biología de Maturana presenta varias ideas importantes como una forma de comprender lo humano. Dentro de estas ideas, la más importante es el rescatar la emoción como fundamento de toda conducta humana; sin embargo, la emoción es desvalorizada como forma de conocimiento y es reemplazada por explicaciones fundamentalmente racionales, que se expresan en la coherencia de los discursos del vivir mismo.
Y es que en esta construcción pasamos por alto la pregunta por los motivos, la cual está relacionada con las emociones; pues estamos concentrados en las razones que dan explicaciones y argumentaciones lógicas. Por tanto, disminuimos la importancia de la emoción dentro de las causas y consecuencias de nuestro actuar.
Lo anterior, se da como consecuencia de una lógica patriarcal cultural que nos impone la competencia como modo de actuar, en contraposición debemos comprender una nueva lógica donde lo emocional sea el principal motor de nuestras relaciones sociales. Esto es construido con relaciones que se consolidan en la confianza, la cual ocurre en la legitimidad con el otro, como condición de la formación de esta confianza se debe tener como base principal el respeto, que permite que la relación se fortalezca tras una conversación, una escucha, una empatía.
Visto desde el conflicto colombiano, podemos resaltar que la nueva biología de Maturana puede presentarse como camino para reconstruir el tejido social que se ha fragmentado como consecuencia de la violencia. Esto desde varias perspectivas:
Primera, reconociendo que el ser humano es uno de los seres vivos que más se conoce, debido a que el conocimiento se da a partir de la observación de sí, teniendo en cuenta esto es preciso el reconocimiento de la constitución social de cada individuo como víctima y victimario a partir de la búsqueda de la verdad como herramienta para la resiliencia. 
Segundo, la construcción sobre el conocimiento de los hechos a partir de la emoción debe darse por parte de los dos implicados en la violencia, es decir, de la víctima y el victimario; pues así como la víctima puede perdonar justificando los daños que le ocasionaron a partir de la comprensión emocional y racional que el victimario le dé de manera verídica, el victimario también debe pasar de la visión de hombre como medio a hombre como fin, para poder ser empático con las víctimas y observar el dolor y daño que puede ocasionarles.
Tercero, a partir de la importancia que la nueva biología otorga a la reflexión, es preciso proponer que el victimario debe pasar por un proceso serio de reflexión donde pueda detenerse a pensar en sus actos, las causas y consecuencias de los mismos. Es de esta manera como puede abrirse la posibilidad de generar nuevas direcciones encaminadas a la construcción de paz.

Cuarto, la confianza debe reestablecerse entre la víctima y el victimario desde la base del mutuo respeto y la conversación como punto de negociación a los diferentes conflictos que puedan generarse socialmente.


sábado, 12 de marzo de 2016

Cultura y formación social de lo humano.

EL HOMBRE: COMUNIDAD, CULTURA Y FORMACIÓN.


La cultura en la constitución social de lo humano, según Geertz, es un entramado de signos, símbolos y significados que determinado grupo social construye para dar sentido a lo que piensan y creen; pues para Geertz, el lugar del mundo que el hombre habita y lo que cree acerca de este, son elementos inseparables, lo que quiere decir, que el hombre se constituye en torno al lugar donde nació y a la cultura que allí se vive. Dicha cultura es una construcción histórica y colectiva que surge a la par del mismo hombre, son una sincronía cíclica que va dando de parte y parte un resultado final.Teniendo en cuenta lo anterior, el ser humano está inserto en un mundo de significados específicos que permiten guiar sus creencias, pensamientos y acciones.
Ahora bien, la película “El abrazo de la serpiente” es un ejemplo de la importancia de la cultura dentro de la constitución de un grupo social y de cada uno de los individuos que la conforman. La película evidencia dos tipos de culturas que se encuentran: una representada en un extranjero moderno y la otra en tribus indígenas del amazonas que muestran un ritmo de vida particular y que contienen un conjunto de símbolos y signos que evidencian unas creencias y vivencias propias que organizan su comportamiento. Las diferencias culturales pueden evidenciarse en la vestimenta, el idioma, el ambiente de los lugares donde se vive, el significado que se construye en torno a la relación con la naturaleza y el compromiso que se adquiere con esta, la organización social, la importancia de la comunidad dentro de la construcción de cada persona y la forma de ver el futuro y de pensar al otro.
Esta es una construcción que surge de la naturalidad de las situaciones, y cuando observamos el producto de Guerra se puede apreciar que no solo se está en la elaboración de un documental histórico, sino que es la representación de la representación de la humanidad misma desde los albores de convergencias históricas, comportamentales, sociales, individuales que se hibridan cual místico acto para crear a cada individuo, hijo de sí mismo, hijo del todo.


Sin embargo, cuando observamos un producto solemos alejarnos un poco de las circunstancias, esto gracias a la labor de la televisión que ha generado un distanciamiento entre el hombre y la realidad que se vive, es por ello que no es de extrañar que al ver el “abrazo de la serpiente” se piense simplemente como un resultado benevolente de la imaginación de un director y un historiador del paso muy muy lejano. Es por ello que nos encontramos con un indígena colombiano de la tribu Misak Misak para contrastar no solo una cosmovisión, sino todo un cambio paradigmático de la vida y el hombre.


Gonzalo, uno de los miembros de la comunidad Misak Misak, permite identificar, como menciona Geertz, que es inseparable la formación del hombre en relación con la cultura en la que nace y se desarrolla. Los Misak Misak buscan mantener su cultura en contra de todas las dificultades que el mundo moderno pueda ponerles; Gonzalo, es ejemplo de ello, mantiene el mismo vestuario usado por la comunidad, reconoce la importancia de mantener su lengua nativa, piensa que todo lo que hace debe ser en beneficio de su comunidad y de su cultura, tiene una noción de comunidad mucho más amplia e importante que la de un hombre de ciudad por lo que habla más de “nosotros” que de “yo”, las situaciones que se presentan en la cotidianidad las discute en asambleas junto a los otros miembros de su tribu, tiene una relación con la naturaleza de madre - hijo, para él y para su comunidad la tierra es sagrada y debe respetarse así que todas sus acciones se encaminan al cuidado de esta, su futuro es pensado más en pro de la comunidad que de él mismo, el objetivo final es  mantener las creencias, tradiciones, costumbres y acciones; por ello al observar el “castigo” en los Misak Misak se descubre un choque con nuestra tradición de aversivo que daña al individuo, este es una manera de reinserción social y no un encierro permanente. En su manera de  organizar la sociedad surge una visión que desde los occidentales hegelianos consideraríamos como retrógrada, y es el trueque, pero que en realidad es una formación comunitaria que no busca una ganancia comercial, sino una ganancia espiritual, “si mi hermano está bien, yo estoy bien y la comunidad lo estará”.
Las costumbres en relación con la maternidad son particulares y buscan un continuo bienestar del bebé y la mamá; los Misak Misak se realizan unos baños y bebidas especiales que permiten aumentar las defensas  y cuidado del bebé y la madre. En contraste con ello, nuestra sociedad moderna en la ciudad tiene menos cuidados particulares con las mamás y los bebés, la medicina científica y convencional es quien se encarga de los controles rápidos del “cuidado” y quien atiende los partos.


En conclusión se evidencia que el hombre como individuo no es un surgimiento único tal como nos lo ha hecho pensar la historia tradicional positivista, sino que es una formación de los pequeños aspectos, de la cotidianeidad, de una historia real que abarca a cada persona que son los cimientos de cómo nos formamos y de cómo organizamos la vida en base a un contrato social, que va más allá de lo que Hobbes dilucidaba, es un vínculo que hace que se forme el hombre por amor y fraternidad, no por conveniencias.


Pero nuestro realidad nos lleva a que pensemos un poco más de cerca ciertas circunstancias del país y el proceso de paz, por ello en relación con las víctimas del conflicto armado es pertinente decir que las huellas que la guerra ha dejado en la víctima crean una serie de significados nuevos en torno a la relación de la persona con su sociedad de dos maneras; primero, en relación con la injusticia que la víctima vive por la transgresión que se le ocasiona por medio de la violencia y segundo, en relación con los nuevos significados que se construyen frente a la reconciliación, el perdón y la búsqueda de la justicia y la verdad, como forma de reparación. Lo anterior, debe revisarse teniendo en cuenta dos premisas: A) Que el ser humano es un ser biopsicosocial que se construye y se renueva a lo largo de toda la vida; y B) Que su formación está determinada por factores igualmente biológicos y culturales. Es decir, que la víctima, determinada por una cultura violenta del país en el que habita, está en un mayor riesgo de ser afectada por acciones violentas de la guerra y termina, por tanto siendo un número más en los incalculables receptores de la guerra; sin embargo, dicha víctima determinada también por factores sociales que van desarrollando mediante digas contingencias un comportamiento resiliente que identifica la reconciliación y la búsqueda de verdad como mecanismo de reparación a los tratos de violencia, que sin justificación, tuvo que vivir.  

Finalmente, podemos concluir que Geertz tiene razón al pensar que el estudio de la constitución humana tiene en su núcleo fundamental el factor cultural, pero no una cultura plana, lineal y positivisita, sino una cultura que nace de las divergencias, de lo heterónomo, de unas diferencias que no son tal sino matices de una sociedad que se construye, que es autopoietica, que es circular, que es fluida, y esa es la mayor conclusión: el hombre se forma gracias a otros hombres en una actividad recíproca que crea en un estadio mayor la sociedad y la cultura, todo en un circuito interminable de relaciones.

Referencias:

Geertz, Clifford (1989). El impacto del concepto de cultura en el concepto de hombre. En La interpretación de las culturas, pp.43-59, Barcelona: Gedisa.  Disponible en:
Guerra, C. (Dirección). (2015). El abrazo de la serpiente [Película].
 


 

jueves, 25 de febrero de 2016

14 puntos de la desaparición forzada en Colombia.

DESAPARICIÓN FORZADA Y REPARACIÓN: UNA MIRADA A LAS REPARACIONES DESDE LA PERSPECTIVA DE LAS VÍCTIMAS ORGANIZADAS, EL CASO ASFADDES 

Godoy Ortega, Y. M. (2014), Desaparición forzada y reparación una mirada a las reparaciones desde la perspectiva de las víctimas organizadas, el caso Asfaddes [trabajo de grado], Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, Carrera de Ciencia Política. PP. 153.


El trabajo de YIRA MARCELA GODOY ORTEGA trata la temática de la desaparición forzada y la reparación de las víctimas desde la mirada de la asociación de familiares de detenidos y desaparecidos. 
Para ver grosso modo su escrito presentaremos la información más importante: 

1. Según SNARIV, hasta el 1 de mayo de 2014 Colombia tiene cerca de 6.431.981 víctimas del conflicto armado, dentro de las cuales se presume que 124.696 corresponden a desapariciones forzadas. Por su parte, al hablar de víctimas se encuentra que, según el Registro Nacional de Desaparecidos este número, hasta el 2013, estaría en 16.907 y en 25.007 de acuerdo el Registro Único de Víctimas. (P.3)

2. En el ámbito internacional se entiende por desaparición forzada “el arresto, la detención, o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley”.(P.3)

3. Si se pretende avanzar en la consolidar una paz sostenible y duradera, se debe garantizar no solo un marco jurídico e institucional que imponga severas y efectivas sanciones, sino que se hace necesaria una efectiva reparación de las víctimas como paso para reconquistar la ciudadanía plena destruida por el hecho violento. (P.4)

4. El primer caso de desaparición forzada registrado en Colombia se da aproximadamente hacia 1974, como resultado de una estrategia represiva del Estado para eliminar opositores (ASFADDES, 2008, pág. 29). Los familiares de las víctimas de desaparición forzada, al encontrar una respuesta negativa a sus peticiones, conformaron colectivos con el fin de lograr que el tema de la desaparición forzada hiciera parte de la agenda gubernamental, legislativa y administrativa. Sin embargo, a pesar de su inclusión dentro de esta agenda y en el paulatino y lento desarrollo normativo, estos esfuerzos no se tradujeron en una disminución del fenómeno y muchos menos en su erradicación, por lo que su violación sistemática persiste. Además de la elevada ocurrencia su nivel de impunidad es alto tal como afirman el informe de la Coordinación Colombia, Europa, Estados Unidos (CCEEU, 2012, pág. 12). (P.5)
5. Con el objetivo de lograr dar respuesta a la pregunta de investigación del presente Trabajo de Grado, se llevó a cabo el análisis de 7 entrevistas semiestructuradas (Anexo 3) realizadas a 7 víctimas de desaparición forzada representadas a través de ASFADDES. Para ello, se formuló una categoría (justicia transicional) y cinco subcategorías inductivas (verdad, justicia, reparación, garantías de no repetición y reformas institucionales) (P.9)

6. La Justicia Transicional puede ser definida “como la concepción de justicia asociada con periodos de cambio político, caracterizado por respuestas legales que tienen el objetivo de enfrentar los crímenes cometidos por regímenes represores anteriores.” (Teitel, 2003, pag 69) (P.14)

7. La justicia restaurativa se ha tenido en cuenta para los procesos que garantizan la transición de un país en conflicto a uno más democrático y en paz, teniendo en cuenta que esta es una forma alternativa a la solución de conflictos legales.
tres de los principios fundamentales de la Justicia Restaurativa son
-“La Justicia debe trabajar para que se ayude a volver a su estado original a aquellos que se han visto perjudicados” (Diaz, 2013, pág. 130)
- “Debe existir la posibilidad para que los directamente perjudicados puedan participar de lleno y de manera voluntaria en la respuesta al hecho delictivo” (Diaz, 2013, pág. 130).
- “El papel del Estado consiste en preservar un orden público justo y la comunidad debe ayudar a construir y mantener una paz justa” (Diaz, 2013, pág. 130). (P.17-18)

8. Según el informe ¡Basta Ya! Del Centro Nacional de Memoria Histórica, la verdad será tomada como la versión más cercana a lo sucedido desde la perspectiva de las víctimas, comunidad, victimarios e instituciones. De tal forma que sea incluida en, primera instancia, aquello que las víctimas conocen acerca de lo que ocurrió. (P.23)

9. Reparación simbólica: permite dar pie a procesos de construcción de confianza pública y de integrar a las víctimas dentro de la sociedad. Esta puede incluir: disculpas oficiales, la rehabilitación, el cambio de nombres de los espacios públicos, el establecimiento de día conmemorativo, la creación de museos y parques dedicados a la memoria de las víctimas, entre otras (De Greiff, 2006, pág. 453). (P.27-28)
10. En América Latina la práctica de desaparición forzada surge durante los años 60, como una forma de control político y social. El Salvador y Guatemala fueron algunos de los países donde el método de desaparición forzada dio paso para su consolidación en el resto de Centroamérica y Suramérica. La política de dominación se presentó a nivel continental, puesto que la desaparición forzada de personas no sólo se dio en dictaduras, sino también se presentó en Gobiernos civiles electos o dentro de un modelo de “Democracia” (Molina, 1988, pág. 3). (P.35)

11. En Colombia las primeras desapariciones forzadas registradas ocurren dentro del marco doctrinal de la Seguridad Nacional. Progresivamente la práctica de este método fue incrementándose para el año de 1980. Al igual que en la mayor parte del continente, este delito es usado como forma represiva y sistemática para eliminar opositores políticos. (P.37)

12. La Ley de víctimas y restitución de tierras debe apuntar a la creación de memorias ejemplares, que se caracterizan por transmitir un sentimiento de perdón y reconciliación (Todorov, 2000), para garantizar verdaderos procesos de resiliencia que permitan reconciliar a la población colombiana. En estos términos las víctimas deberían ser reparadas por su misma condición de haber recibido un daño sin importar el tiempo.
La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras tiene en gran medida el poder de colaborar a la recuperación de la confianza cívica, ya que el quebramiento de dicha confianza no solo irrumpe con resultados esperados sino con el mismo proceso de transición a un país más democrático, en paz y reconciliado (De Greiff, 2006, 204 - 241). (P.43)

13. Las víctimas afirman que el conocer el paradero de los restos de sus seres queridos es indispensable en su proceso de duelo. Preguntas como ¿quién lo hizo? ¿Quién se benefició? ¿Por qué lo hicieron? contribuyen a la superación de resentimientos frente a un Estado que durante mucho tiempo ha invisivilizado el delito.
La verdad es un elemento esencial en el proceso de des-victimización. En este sentido, empoderar a la víctima a través de sus propios relatos es fundamental para que ésta sea capaz de asumir su condición y, a partir de ella, proyectarse y reinventarse a sí mismo; es decir, hacer la resiliencia a través de relatos de la memoria (Latorre, 2010, pág 102). (P.48)

14. CONCLUSIÓN: La ley 1448 de 2011 no responde a las necesidades de las víctimas de desaparición forzada, debido a que no responden a una visión integral de la reparación, de acuerdo a sus opiniones. En el proceso de creación de esta Ley, ASFADDES sostuvo reuniones con Juan Fernando Cristo, quien para la época estaba trabajando en la planeación de esta Ley. Sin embargo, no tuvo en cuenta sus recomendaciones. (p.52)

En complemento con el desarrollo genealógico y espitemológico la autora nos presenta sus modelos de entrevista y la aplicativa a 6 individuos representados por ASFADDES.